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21 abr. 2017

[Reseña] La magia de ser nosotros




Las ganas con las que Elísabet Benavent me dejó de leer este libro no fueron nada normales. Era ya una obsesión por querer saber como continuaría y terminaría esta bilogía que tanto me gustó el primer libro. Pues os tengo que decir que la autora ha vuelto a obrar su magia en este final y no puedo esperar a contároslo. Peeeeeero, antes de comenzar tengo que admitiros que no me ha parecido que estuviera a la altura de su primera parte pero aun así he disfrutado mucho de ella y de todo lo que representa esta historia.

Love the pose. Looks like the picture was taken without them noticing. So up close and personal: En esta segunda parte, todo comienza justo después del final de La magia de ser Sofía y para no hacer spoiler sólo diré que Sofía y Héctor van a tener que sobrepasar muchos obstáculos personales que les carcome por dentro y que no hacen más que dificultar el amor tan mágico y profundo que hay entre ellos. Y también, además de vivir la historia de estos dos protagonistas podremos seguir la vida de Oliver y todo lo que se cuece en su mundo perfecto que puede ya que puede que aparezca una mujer que haga que ese mundo se tambalee por completo y traiga a Oliver de cabeza.


—¿Puedo decirte algo al oído?
—¿Es triste?
—Si estás lejos sí.
Juntó sus labios a mi oreja y los escuché despegarse antes de que susurrara:
—Cada vez que pienso que no puedo quererte más, sonríes. Y me muero, Sofía…, me muero…


Con este final de la bilogía me ha pasado algo que no esperaba que ocurriera y es que el principio se me ha hecho demasiado pesado y me costaba meterme en la historia y avanzar. Esto ha sido porque lo he empezado con muchas ganas (más con el final con el que se nos dejó en la primera parte) y ha resultado que el personaje de Sofía se me ha hecho muy cuesta arriba en el sentido de que la autora ha metido en el libro demasiadas reflexiones que, aunque sí tenían que ver dentro de la historia me han parecido mucho de relleno cuando yo lo que buscaba eran los sentimientos reales de Sofía después del final del primer libro. Sigue estando contado desde el punto de vista de Sofía y Héctor, intercalando ambos personajes cada cierto número de capítulo y, ahora bien, esto en relación con lo anterior me ha ocurrido que he leído la novela deseando que llegara capítulo de "Oliver" y de Héctor por el hecho de que Sofía se me ha hecho muy cargante esta vez.

Y ahora, hablemos de los personajes:
Sofía sigue siendo un personaje que me llama mucho la atención por su forma de ser y su gran carácter, sin embargo, en este libro no me ha pasado lo mismo que con el primero. No he podido conectar con ella de una manera más cercana y tampoco he sido capaz de sentirme identificada con ella. Esto ha sido sin duda por la situación que está viviendo ella en el libro, justo después del final del primero, que no tiene mucha conexión conmigo. Es más, para mí, la novela ha decaído respecto a La magia de ser Sofía por ella, que no ha terminado de convencerme del todo. Pero, a pesar de todo esto, me sigue pareciendo un personaje muy real y fuerte, con su gran trasfondo.
Héctor es un personaje que en el primer libro me gustó mucho y disfruté la historia con él y sus lados más tiernos y románticos pero que, además de todo esto me pareció en algunas partes demasiado miedoso a lo nuevo, a lo desconocido. Por esto último y tras el final, estaba deseando poder leerle de nuevo y meterme en su cabeza para poder saber que se le pasaba por ella. Sigo diciendo que este chico me tiene enamorada y en este libro podemos comprenderlo mucho más y el porqué de mucho de sus actos así que he visto una gran evolución del personaje que me ha ido sorprendiendo poco a poco.



—Lo siento. Me parece que esta es dura de roer.
—La madre que la parió. —Se plantó en jarra en mitad de la tienda y exhaló un suspiro—. Vale. Pues nada.
—A lo mejor puedes pedírselo otra vez tú, por si acaso.
—Eso sería arrastrarme. Y no ha nacido aún chica que me haga arrastrarme.
—Qué triste, Oliver, con lo bonito que es arrastrarse por la causa acertada.


A todo lo que he dicho anteriormente tengo que decir que la novela, a pesar de sus más de quinientas páginas, se lee igual de ligero y rápido que el anterior, sobre todo, a partir de la segunda mitad del libro. Y sé que esto es así porque Elísabet Benavent, incluso con los fallos que he ido diciendo y que he estado leyendo, sigue atrapándote con su forma de escribir que es una de mis favoritas actualmente por su gran profundidad. Ahora bien, tengo que admitir que la historia que ha girado en torno a Oliver, que fue un personaje que no terminó de convencerme en La magia de ser Sofía, ha sido la que más he disfrutado de todas por los momentos que nos da este personaje, que es maravilloso, y todas las risas que me ha sacado. En general, La magia de ser nosotros me ha gustado pero he ido con tantas expectativas que me ha sabido a poco y me han fallado ciertas cosas.

Y ahora hablemos del final (sin spoilers, por supuesto) que si no es lo que más me ha gustado del libro se queda muy muy cerca. De verdad, ese epílogo debe tener un maldito altar de lo perfecto y maravilloso que es. Me ha sorprendido mucho porque, aunque me imaginaba por donde podía ir la cosa, me ha dejado con una sensación de haber cerrado una historia al completo sin que me faltara nada.

En definitiva, La magia de ser nosotros ha sido una segunda parte que empecé con muchas ganas y unas altas expectativas pero que me ha fallado en algunos aspectos. Aun así, he disfrutado mucho de ella y tiene uno de los mejores finales que he leído desde hace mucho tiempo.


¿Habéis leído esta bilogía? ¿Queréis hacerlo? 😍😍
¡Dejadme un comentario y me decís! 💕💕


—Pero ¿qué coño…?
La puerta del Alejandría se abrió con tanta fuerza que golpeó la pared y volvió a su marco con un portazo. En mitad de la calle, un coche parado de cualquier manera ocupaba la estrecha calzada e imposibilitaba el paso a ningún otro vehículo.
—¿Qué ha pasado?
Héctor me sacó de la barra en cuanto me asome lo suficiente. Contuve el aliento porque no lo esperaba allí y no lo había visto entrar. Estaba jadeando, como si las prisas y las cosas por decir no le dejaran respirar profundo.
—No —me dijo.
—¿Qué?
—Que no. No me voy sin magia, Sofía.
Sentí sus dientes detrás de sus labio en un beso medio pavor medio amor al que le respondí con el mismo énfasis.


17 abr. 2017

[Reseña] Tan solo un segundo



El primer contacto que tuve con esta novela fue en Twitter, cuando salió su portada y el color azul que tiene me atrapó por completo. Luego, la sinopsis me pareció curiosa y muy atrayente debido a que no muchas novelas tratan el tema del patinaje artístico por lo que quise darle una oportunidad para poder conocer esta historia. Cuando me llegó a casa de una forma taaan bien presentada me enamoré un poquito más. Pero lo que realmente me enamoró fue lo que podemos encontrar dentro de ella.

 : Hannah y Nick eran uña y carne. El hielo los había unido de una forma en las que pocas personas son capaces de hacerlo. No se sentían atraídos el uno por el otro, sino que eran como hermanos de sangre. Todo iba bien hasta que un suceso que ninguno de los dos pudieron evitar les arrebató sus sueños para siempre. O al menos a uno de los dos. Desde entonces, Hannah no ha vuelto a tocar el hielo ni a patinar porque siente que estaría traicionando a su pareja. Sin embargo, cuando Mikhail Egorov, patinador profesional que lleva dos años sin practicar debido a una lesión, le propone ser su pareja de hielo la respuesta de Hannah es un rotundo "no". Pero Misha no se va a dar por vencido y va a conseguir ese esperado "si". Cuando lo consigue ambos tendrán que hacer frente a sus problemas personales a la vez que van sintiendo algo el uno por el otro que va más allá del compañerismo.


—No voy a besare esta noche, ptichka. —Cumplir mi propia afirmación casi me producía dolor físico, así que rocé a comisura derecha de su boca y ella contuvo el aliento—. Porque la primera vez que te bese de verdad —y lo haría—, no será para que pruebes tu propias lágrimas. —Le mordisqueé la comisura izquierda—. Cuando te bese como he deseado desde hace mucho, será para que te ahogues en mi sabor y yo en el tuyo, para que te estremezcas por mis caricias y el roce de mi lengua, no por las imágenes que pueblan tus pesadillas.


Virginia S. McKenzie ha conseguido construir una historia llena de fuerza y superación, dos conceptos que engloban toda la novela y que no han podido estar mejor representado con los personajes que podemos leer en ella. El patinaje artístico es un deporte principalmente visual y que en este libro esté descrito de una manera tan perfecta y con tantos detalles me ha sorprendido y gustado muchísimo. Además, gracias a que fui a la presentación que hizo la autora en Cádiz pude conocer un poco más de donde vino la inspiración en muchas de las actuaciones que se relatan en el libro y prácticamente las palabras cobraron vida y fue como si estuviera viendo a Hannah y Misha en la televisión en lugar de leyendo, algo que pocas veces puedo decir que me haya pasado. La novela está contada por los tres protagonistas desde varios puntos de vista y a lo largo de ella vamos a ir intercalándolo. Ha sido una maldita montaña rusa leer Tan solo un segundoEn un momento podía estar riendo en un capítulo de Misha y al siguiente llorando leyendo a Nick. Sin embargo, esto no le ha quitado encanto al libro en ningún momento. Al revés, lo ha hecho aún más real.

Hannah, nuestra protagonista de esta historia, ama patinar desde que era muy pequeña y cuando la emparejan con Nick ambos se vuelven inseparables. Ahora, después del accidente que tuvieron ambos, no ha vuelto a pisar el hielo. Sin embargo, Mikhail le devolverá esas ganas de volver a patinar a base de insistir y ella se dará cuenta de lo muy importante que es el patinaje en su vida. Con este personaje me encontrado una persona real y cercana, que es capaz de ponerse en la piel de los demás y sufrir igual o incluso más que ellos. Leer los sentimientos contradictorios de Hannah por estar culpándose por estar disfrutando de algo que Nick no puede pero a la vez saber que eso es lo que debería estar haciendo porque es su vida me ha parecido tan impactante porque me parece muy difícil de expresa, pero Virginia lo ha conseguido sin duda. 
Luego tenemos a Mikhail, Misha para los amigos, que no patina desde hace dos años debido a una lesión de rodilla. Cuando se entera de que Hannah ha perdido a su pareja de patinaje intenta que vuelva al hielo pero con él como compañero. No le será nada fácil convencerla. Este personaje me gustó desde que apareció en escena y conforme iba leyendo más me gustaba y ha acabado siendo mi favorito. A pesar de su coraza de chico fuerte y divertido dentro de él podremos encontrar a una persona con sus propios problemas que lo atormentan más de lo que él quisiera admitir. Misha es mucho más profundo de lo que se nos pretende hacer creer y eso es lo que me ha llevado a impresionarme tanto. También ha sido, sin duda, su lado tierno y romántico.
Y por último tenemos a Nick, que después del accidente no puede otra cosa que lamentarse por no poder a pisar el hielo ni patinar en su vida y hace de la vida de los demás un infierno. Con este personaje me ha pasado lo mismo que con Hannah ya que me ha parecido de lo más real, pero a su propia manera. He llorando más de una vez con sus capítulos por el mero hecho de poder leer sus pensamientos y ver todo lo que estaba sufriendo. Pero también he reído y sonreído con él por esos momentos en los que se da cuenta de que la vida que tiene no es, en realidad, tan mala teniendo a tanta gente que lo quiere a su lado. Fue al principio un personaje difícil de leer pero que conforme avanzaba todo se hizo mucho más fácil y disfruté mucho con él.



—Debes tocarme sin miedo.
El no sujetarme bien podría ser peligroso en las elevaciones.
—No me da miedo tocarte. —Su voz vibró junto a mi oído con aquel leve acento que se derramaba por mi piel y me hacía apretar los muslos—. Lo que me asusta es hacerlo y que después no quieras que pare.
Aprovechó nuestra postura para impulsarme hacia él. Quedé pegada a su cuerpo, rodeada por sus brazos con firmeza mientras que los míos le envolvía el cuello.


Las trescientas cincuenta y dos páginas de este libro, para mí, se me han quedado muy cortas. Cortas en el sentido de que me ha atrapado tanto que ni siquiera me daba cuenta de que las páginas se pasaban y la historia iba avanzando a pasos agigantados. Me ha tenido tan dentro de ella que no he tardado apenas en terminármelo. Sin duda, la autora tiene algo que hace que las palabras desprendan magia. El libro ha terminado lleno de postits (incluso se me acabaron los azules y tuve que empezar los rosas jajajaja) gracias a las miles de escenas que en un futuro sé que voy a querer volver a leer porque me han hecho reír, sonreír, ilusionarme, suspirar, enamorarme, soltar alguna lágrima... La autora tiene una forma de narrar muy bonita y dulce, que hace todo cobre vida. Los detalles que se nos van dando poco a poco se notan que han sido muy bien trabajados y que ha tenido su esfuerzo detrás. Además, otra cosas de las que más me ha gustado de la novela es que no se centra sólo en la historia de amor entre sus protagonistas sino que también nos deja aprender cómo podemos ayudarnos en los que nos quieren cuando más lo necesitamos. 

Y por último, el final de la novela me ha sacado más de una sonrisa que se ha mantenido hasta la última palabra. Este género de literatura se rige por un esquema muy claro, al igual que los finales, pero lo que definitivamente los hace distintos unos de otros es el toque especial que le da cada autor y esta novela lo tiene gracias a los personajes y su historia.

En definitiva, Tan solo un segundo ha sido una novela que empecé sin saber prácticamente nada de ella pero que la forma de escribir de la autora me ha atrapado de tal manera que me enamorado de cada páginas, palabra y signo que contiene. Con unos personajes con vida propia y una trama llena de valores reflejados en un deporte tan maravilloso como lo es el patinaje artístico.


¿Habéis leído este libro? ¿Lo leeréis? 🙈🙈
¡Dejadme un comentario y os leo! 💕💕💕

Presentación en Cádiz el día 7 de Abril 💙💙